Muy buenas a todos. Hoy nos centraremos en la configuración de un cliente de correo electrónico. Esa aplicación que se utiliza para gestionar nuestros emails y que, evidentemente, forma parte de nuestro día a día. Aunque prácticamente todos los clientes de correo (Outlook, Thunderbird, Evolution, etc.) se configuran de forma muy similar, utilizaremos para el ejemplo un Outlook 2010.
Lo primero de todo es disponer de ciertos datos que nuestro proveedor de correo nos tiene que haber proporcionado:
- Nombre de usuario: normalmente coincide con la dirección de correo electrónico.
- Contraseña
- Dirección de correo electrónico
- Servidor de correo entrante: normalmente IMAP o POP3. Si queréis consultar el correo desde diferentes dispositivos, lo mejor es tenerlo IMAP.
- Servidor de correo saliente: se utiliza el protocolo SMTP.
- Seguridad necesaria: protocolos de seguridad como TSL y puertos de conexión.
Con todo lo anterior, ya podemos pasar a configurar el cliente de correo:
- Nos vamos al apartado de configuración de las cuentas de correo.

- Pulsamos en nuevo para crear una nueva cuenta de correo y seleccionamos configuración manual.
- Rellenamos los datos que nos habrá proporcionado nuestro proveedor de correo electrónico.

- En “Más configuraciones…” indicamos el tipo de seguridad y otros parámetros.


- ¡Y aceptamos en todas las pantallas!
Si todo ha ido bien, ya tendréis configurado el cliente de correo electrónico para enviar y recibir correo. Fácil, ¿verdad?
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